Visión compartida

Una visión compartida no es una idea, es una poderosa fuerza en el corazón de un equipo.

Puede estar inspirada por una idea, pero si es tan estimulante como para lograr el respaldo de más de una persona, cesa de ser una abstracción y se vuelve una realidad.
Pocas fuerzas son tan poderosas como una visión compartida.
Esta da respuesta a la pregunta ¿qué deseamos crear?
Así, como las visiones personales son imágenes que la gente lleva en la cabeza; las compartidas las llevan en el alma.
Se crea una sensación de vínculo común que impregna a la organización y brinda cohesión en las actividades dispersas; al compartir una visión existe una conexión tal, que es muy fácil concentrarse y tener la energía necesaria para generar el aprendizaje.

La visión es verdaderamente compartida cuando tú y yo tenemos una imagen similar y nos interesa que esta sea grupal, y no sólo que la tengamos cada uno en forma independiente.
En la actualidad “visión” es un concepto familiar en el liderazgo empresarial. Pero existen pruebas que muestran que la mayoría de las visiones son sólo de una persona, no de un equipo y son impuestas en la organización.
Esto sólo nos obliga al acatamiento, no al compromiso.
Una visión compartida despierta el compromiso de mucha gente, porque en ella reflejan su visión personal.
Las organizaciones que comparten una visión, alientan a sus miembros al enriquecimiento personal.

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